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Voy a empezar a ver el vaso medio lleno. Es que ya no puedo hacerme más daño con las cosas que ocurren y las que no lo consiguen. Con la idea de los sueños que abandoné y de los que ni siquiera he buscado.

Por momentos presente, pasado y futuro transcurren de manera simultánea en mi cabeza. Me hacen reproches y nunca dan las gracias. Sé que el running está de moda, pero nadie ha corrido tanto como yo lo he hecho tras la idea de tener todo en orden. Siempre me he justificado diciendo que en mi carta astral Mercurio está en Virgo y eso tacha de mi lista de pendientes la necesidad por hacer un chistecito para que algo que me duele no parezca tan serio ni tan importante.

Me he dado cuenta que cuando más hablo del “tener todo en orden” más callo el “vivirlo”, y ese es mi plan por ahora. Vivirlo y entender que lo “perfecto”, como yo lo entiendo, solo existe en mi cabeza y por eso solo me hace daño a mí.

Nadie está esperando que pueda con todo. Sigo siendo la niña de mis papás aún en los días en los que siento que ser adulta me quedó grande. Trompitas se arruncha conmigo aunque los miedos nocturnos han cambiado. La vida se hace más ligera a medida que acepto que tal vez algunos siempre serán importantes en mi pasado, pero nunca más en mi presente.

Mis pasos son fuertes por mi andar, no por el camino. La vida nunca se ha tratado de quedarme quieta, por eso entre más persigo lo que creo perfecto más rígida me pongo y más me alejo de caminar bailando, agarrada de la mano de algún cejón lindo o muerta de la risa con mis amigas.

Cada vez que me obsesiono con la idea de lo perfecto, me distancio más de lo genuino. Me lleno de un miedo que me paraliza y termino sintiendo que todo duele mucho más de lo que debería y que soy insuficiente. Me he quedado donde no tendría solo por la certeza que eso implica, olvidando que como dijo Sabina “hombros donde llorar va a sobrarte una mano y 6 dedos”.

Y por ahora quiero más de mí, más de mi riéndome como niña chiquita, más de mi hablándole a Dios cuando inicia el día, más de mí entendiendo que pocas cosas dan tanta libertad como aprender a reírse de uno mismo.

@sussierave castro
susanaravec@gmail.com

CEO de las cosas rosadas y brillantes

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