
10 Mar INFLUENCERS QUE NO INFLUENCIAN
Internet es como cuando tu mamá te obliga a hacerle una llamada a la tía lejana en su cumpleaños: un mal necesario, pero sobretodo uno al que ya no se puede escapar.
Todos estamos en línea y por eso seguramente antes de conocernos en persona nos hayamos stalkeado así que lo siento má pero ya no hay un “no le hables a extraños” que valga porque además alcanza para todo, pues así como Da Vinci fue pintor, anatomista, arquitecto, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y mil cosas más, hoy todo el mundo está a un click de ser blogger, instagrammer, modelo, youtuber y quién sabe cuántas cosas más.
Pero no es un “todo el mundo” peyorativo porque al fin y al cabo todos somos libres y si algunos quieren jugar a que su Instagram es el Louvre y sus tuits las frases con las que los van a citar cuando mueran, pues que lo hagan, pero que lo hagan con responsabilidad.
Porque nos sobran filtros para las fotos pero nos faltan todavía demasiados en cuanto al contenido que producimos, consumimos y reproducimos. Nos faltan límites para lo que comunicamos porque no, no vale un “es mi opinión”.
Debemos entender que la libertad de expresión termina donde se comienza a hacerle daño al otro, pues la responsabilidad social de un “influencer” debe ser la misma que tiene cualquier entidad o empresa. Incluso la responsabilidad es nuestra, porque muchas veces no nos damos cuenta qué tipo de personas estamos validando, de las cuales nos estamos dejando influenciar o estamos aspirando a ser.
Necesitamos contenido real que no frustre pero que sí inspire, que nos acerque en lugar de dividirnos, que informe y construya en lugar de continuar perpetuando de manera solapada los mismos estereotipos de toda la vida.
E igualmente necesitamos responsabilidad al consumirlo, que si X no nos gusta, no nos metamos a su perfil para insultarlo. Revisemos el tipo de contenido que estamos consumiendo y demandando: el feminismo, Girl Power, empoderamiento o lo que quieran está más allá de una camiseta estampada con una frase “cool” o un hashtag porque muchas veces todas esas cuentas en lugar de informarnos nos desinforman pues seguimos de alguna forma propagando los discursos más machistas sin darnos cuenta o compartiendo gente que nos acaba por hacer sentir mal sobre nosotras mismas.
Bloqueemos, cuestionemos, silenciemos, exijamos contenido real y no el morbo de la vida íntima de los demás.
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