
26 Abr LA VIDA A TRAVÉS DE LA VENTANA Y FOTOS VIEJAS
Una de mis cosas favoritas siempre fue planear mi vida antes de dormir. Cualquier escenario que escogiera era válido: desde qué haría de desayuno al otro día, mi trabajo como curadora del MET o cómo conocería a Zac Efron y se enamoraría de mí, pero en estos días me descubrí sin ganas de hacer esos planes como si el mundo fuera un lugar ajeno a mí.
Hace no sé cuánto tiempo no me puedo quejar del tráfico de la ciudad, ni me estreso porque el pantalón que quiero usar se esta lavando, ya no le sonrío a extraños ni sé cómo se siente estar con mis amigas y creo que de alguna forma lo estoy olvidando.
De lo que algún día fue cotidiano solo tengo 5.695 fotos en el celular que en algún momento prometí borrar porque eran “fotos que nunca voy a subir” desde la selfie que me tomé en medio del tráfico cuando iba tarde a clase, pero había golden hour hasta los videos borracha con mis amigas cantando reguetón.
Me hacen falta cosas que pensé solo se extrañaban cuando tenías otras. No sé si me explico, es como cuando añoras el sol en invierno o viceversa, pero ahora no tengo opción de nada porque hace más de un mes no siento el sol en mi cara ni la lluvia entrar por mis zapatos. La vida está a través de la ventana y fotos viejas.
En algunos momentos pienso que todo sigue ahí y me parece loco. Volver sería tan “fácil” solo salir de casa y caminar, coger de nuevo el bus o manejar hasta los lugares donde fuimos.
Todo sigue ahí: La silla rimax del restaurante de comida rápida en que rematamos después de la rumba o donde nuestros amigos nos dieron comida para que al otro día no nos matara el guayabo y consejos para sobrevivir a la tusa. El semáforo del que siempre nos quejábamos porque tardaba mucho, el bar donde nos robaron -sin saber- un beso por última vez, el restaurante al que siempre quisimos ir y la sala de cine donde alguna vez fue la última función de la película que prometimos ver y a la que no asistimos.
Mientras tanto renuncio a mi boda con Zac o mi trabajo en el MET antes de dormir y prefiero imaginar mi próximo romance en el bar de siempre, las combipapas en la madrugada junto a mis amigos y el semáforo de la Universidad a Unicentro.
Posdata: Voy a dejar aquí algunas fotos viejas y que antes me parecían feas, de esas que ahora son un recuerdo del ayer que se mira con nostalgia.
- Y si alguien sabe de quién es la imagen principal me avisa, yo solo la encontré en internet 🙂
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