LOS LUGARES A DÓNDE QUEREMOS LLEGAR, NO SE VAN A NINGÚN LADO

ESCRITO POR: Alejandra Carreño Santamaría 

instagram: @alejandracarrenos

¿Eres de las que adelanta una canción cuando quieres escuchar solo una parte en específico? Yo soy una de esas. Repito y repito una parte de una canción hasta que mi cerebro se cansa de escucharla. Conozco perfectamente lo que viene antes de esa parte y después.

Hace poco estaba haciendo ese ritual constante en mi oficina y me di cuenta que a veces eso mismo que queremos hacer con nuestra vida. Quisiéramos adelantarnos momentos, personas, y sentimientos para llegar a ese lugar que tanto anhelamos. Pero la vida no es una canción de Youtube y en caso de que pudiéramos hacerlo perdiera todo el sentido. 

Soy de esas soñadoras que anhela mucho y a ratos vive en escenarios futuros. Por eso a veces me siento un poco frustrada y escucho una voz que me dice, ‘‘no es aquí donde quisieras estar’’. 

Luego llega la ansiedad con comparaciones absurdas e innecesarias de la vida que están viviendo otras personas. Pero después me acuerdo de respirar. Suelto esa tensión que habita en mí y le refuto a esa voz ‘‘calma, todo a su tiempo, ya llegarás ahí’’. 

No sé en qué momento empezamos a escuchar que la vida es una carrera a la que se debe llegar antes de los 30. Estamos expuestas a unas narrativas constantes que nos asoman a vidas inalcanzables y perfectas que ‘‘debemos’’ moldear para ser ‘‘felices y exitosas’’, olvidando que esas dos palabras no necesariamente deben ir de la mano. Me decía una amiga que cuál era mi acelere por lograrlo todo tan rápido, como si tuviera fecha límite. Me quedé callada, porque en realidad no supe qué responder, ni yo sabía con certeza qué era eso que me empujaba a cumplir con todo, lo más inmediato posible. 

Me ha costado reconocer mis logros, lo que he vivido. Saber que tal vez no estoy donde me imagino, pero que he recorrido un gran camino para llegar a donde me encuentro en este momento, y que tengo que disfrutarlo. De nada sirve vivir con un estrés constante que me llena de incertidumbres, cuando puedo mirar las cosas desde una perspectiva del ahora. Sabiendo que lo único que tengo asegurado que es el presente y que solo por eso, debería ser más agradecida. 

Qué delicia vivir la vida que vivimos mientras aprendemos a vivirla. Qué delicia llorar mares enteros para después llorar de la risa. Qué delicia fracasar para aprender aquello que necesitamos para triunfar. Qué delicia vivir todos y cada uno de los momentos que vamos caminando para llegar a esos 15 o 20 segundos de la parte de la canción que más nos gusta. 

La vida no es una competencia de atletismo en la que llegar de primer lugar es la meta. Además, porque los sueños y caminos son muchos, y los lugares en los que nos podemos sentir en bienestar, también. En el camino de la vida, conocer personas nuevas, comer lo que nos gusta, conocer lugares nuevos, experimentar en nuestra vida profesional, sentirnos bien y sentirnos mal, escuchar miles de canciones nuevas, arriesgarnos probando nuevas cosas, debería ser el verdadero objetivo. 

Si no transitamos el camino con paciencia, se nos olvidarán los goces y derrotas que hemos ido acumulando. Y entonces, desconoceremos cómo hemos llegado a esos lugares que tanto hemos anhelado y cómo nos convertimos en la persona de la que nos sentimos orgullosas. Así que no busquemos adelantar el proceso a esas posibilidades que nos esperan con los brazos abiertos, seamos y sintamos, porque esas promesas que alguna vez nos hicimos, las vamos a cumplir, disfrutando de las partes buenas y no tan buenas. Confiemos en nosotras y gocémonos los 3:24 minutos de la canción, porque igual que la vida, es corta. 

 

@sussierave castro
susanaravec@gmail.com

CEO de las cosas rosadas y brillantes

No Comments

Post A Comment

X