MAMÁ | El Brazo de Tía

MAMÁ

Uno cree que la mamá jode mucho hasta que se da cuenta de que sin ella la vida lo jode a uno más y entiende que estar lejos no es ir a rumbear hasta la hora que quiera sin tener que dar explicaciones sino cuidarse el guayabo, acaba mercando involuntariamente en veinte lugares porque aprende en qué lugar es más barata cada cosa y que el arroz sabe mejor si se le echa ajo, al fin de cuentas así lo hacen ellas.

¿Por qué será que entre más viejo estamos más necesitamos a nuestras mamás? Porque  a la figura de “la mamá” sea tu abuela, tía o papá siempre se le necesita –sobre todo cuando uno cree que es grande y en realidad solo es un güevón de veintitantos–. 

El vínculo con ellas es inmenso, profundo y necesario porque evoca a la infancia y a La Casa y esa es otra de las cualidades que tienen las mamás, ellas son La Casa cuando las abrazas luego de mucho tiempo y también si las abrazas luego de poco, porque cuando la mamá prende velitas por uno ni Donald Trump y Putin con toda su seguridad están tan bien protegidos.

Al final del día todos necesitamos más que un lugar al cual volver alguien para hacerlo y eso es una mamá, son lo que buscas pidiendo como niño de ocho años cuando sientes  que ya no puedes más, a quien le permites que bote tus calzones favoritos porque ya están anchos y rotos –cuando eso es lo que los hace cómodos– la que te obliga cortarte el pelo sin importar que tengas 929039023 años, la persona por la cual tenemos algo de autoestima en este mundo lleno de prototipos de belleza inalcanzables porque de chiquitas nos dijeron que éramos las niñas más bonitas del mundo y las mamás no mienten.

La mamá, la que da todo y lo único que te pide a cambio es que  organices el cuarto e igual aunque no lo hagas te sigue amando, la que cuando estas lejos buscas en la comida porque quizá eso de “al hombre se le conquista por el estómago” es cierto, y por si todavía no lo tienen claro no hay mayor conquista que el amor de una mamá, pero eso es algo que uno solo entiende cuando se va y se pierde y llora y es viernes y extraña la crema de tomate que ella le daba ese día, entonces la busca de nuevo y vuelve a llorar.

Feliz día Betita te amoooo mamá princesa

ilustración: @folio.sc

@sussierave castro
susanaravec@gmail.com

CEO de las cosas rosadas y brillantes

No Comments

Post A Comment

X