TODO LO BUENO

Todo lo bueno que soy lo aprendí de mi mamá. Siempre pensé que su forma de ser era el común denominador del corazón humano, porque la primera herramienta que tuve para ver el mundo fueron sus ojos. Hoy 30 y no sé cuántos años después de que se estrenara como mamá le quiero: dar las gracias, abrazar, felicitar, llevarte al mar, honrar o tal vez todas a la vez.

Mami, la primera vez que agradecí por ti fue cuando veía a las mamás de las niñas del colegio ser unas señoras sapas y fastidiosas que hablaban mal de sus hijas con los profesores, y aunque tal vez el que siempre me defendieras me pudo haber malcriado un poco, me enseñó todo lo que necesitaba saber sobre lealtad. Eso hoy en día ha sido más útil que el trinomio cuadrado perfecto.

Eres adicta a las flores, el chocolate, la pizza de pepperoni con adición de pepperoni, la música de radio tiempo, el mar y siempre me dices que puedo seguir adelante aún cuando siento que la vida no me alcanza, porque al final aunque yo, tu niña, me haga adulta contigo siempre hay espacio para ese consejo que la experiencia todavía no me ofrece y en ese algo que me hace tener miedo a dormir con la luz apagada la respuesta siempre es tu abrazo.

Todo lo que sé de preparar arroz, tener un lugar en el mundo y ser fuerte lo aprendí de ti mami, y aunque dejamos de ser roomies a mis 18 sé que en estos 10 años has cumplido con tu promesa de tener siempre un lugar al cual yo pudiera llegar aunque te faltó advertirme que nadie más tendría tu corazón.

Supongo que hacerse adulto implica mucho humanizarte mami, entender tus “errores” como los de otra mujer en sus 20s o en sus 30s, comprender que esta también es su primera vida y aunque es un ejercicio que ya he hecho igual tú sigues siendo lo más cercano a la perfección, porque siempre has tenido amor para todos. Un amor que te ha alcanzado para ser fuerte y valiente, pero también para cumplir antojos cuando seguramente no había con qué. Mami, no sé cómo lo hiciste, pero todo lo bueno que soy lo aprendí de ti.

Gracias por darme todo mami, tu gusanito de seda te ama por siempre (hasta cuando te pones cansona y te miro feo y te digo que no te estoy mirando feo, pero en realidad sí lo estoy haciendo porque no había pensado en eso que me acabas de decir y me va a tocar darte la razón…como siempre).

@sussierave castro
susanaravec@gmail.com

CEO de las cosas rosadas y brillantes

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